En uno de mis viajes al polo norte me encontré a dos ayudantes de Santa. El chico se hacía llamar Thiago y la chica Naia. Fueron muy buenos conmigo.
Yo, estaba muy perdido, pero con su ayuda encontré el camino a casa. Por ese motivo les hice un obsequio de un reportaje fotográfico lleno de humildad, sentimiento y muchisimo amor.
Espero que les gusten las fotografías de mis sobrinos Thiago y Naia.





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